Mostrar resumen Ocultar resumen
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró en una comparecencia televisada que la llegada de combustibles al país se ha visto interrumpida durante semanas y que el Gobierno mantiene contactos con Washington para tratar de sortear el bloqueo. El anuncio combina una advertencia sobre la crisis energética y una voluntad oficial de explorar un diálogo con Estados Unidos, en un momento de alta tensión regional.
La emergencia energética y sus efectos
Según la versión oficial, la falta de buques cisterna ha dejado a la isla con una oferta de combustible muy limitada, lo que se traduce en cortes eléctricos recurrentes y capacidad industrial reducida. El Ejecutivo atribuye la situación al cerco a los suministros y subraya que la generación proviene principalmente de crudo nacional y una mezcla de plantas térmicas, hidroeléctricas y paneles solares.
Plan estatal de vivienda de 7.000 millones llega al consejo de ministros
Política 9 de abril de 2026: lo esencial que afecta a tu día
El propio presidente relacionó los apagones con las limitaciones de capacidad y agradeció la labor de los técnicos que trabajan en el sistema. En su intervención alertó también sobre consecuencias concretas para la población: retrasos en intervenciones quirúrgicas y en otros servicios sanitarios.
Conversaciones con Estados Unidos y un incidente en alta mar
La administración cubana confirmó la existencia de contactos con representantes estadounidenses, descritos como el inicio de un proceso para identificar problemas y posibilidades de cooperación en áreas que incluyen seguridad regional y energía. Díaz-Canel pidió evaluar la disposición de ambas partes para acordar medidas que beneficien a los pueblos de los dos países.
Paralelamente, el Gobierno informó sobre la detención de personas vinculadas a una embarcación interceptada a finales de febrero, que, según la narrativa oficial, no tenía fines humanitarios y habría intentado asaltar instalaciones militares. Cuba afirmó que los detenidos reconocieron haber sido los primeros en abrir fuego y que entregaron nombres y un plan operativo; además anunció que expertos del FBI viajarán a la isla para contribuir al esclarecimiento del caso. Estas imputaciones fueron presentadas por las autoridades cubanas como una agresión organizada desde territorio estadounidense.
En el plano diplomático, las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump sobre una posible «adquisición» de Cuba y su posterior matiz han tensado aún más el telón de fondo de las conversaciones, que hasta ahora se describen como exploratorias.
Excarcelación de 51 personas y críticas de ONG
El Gobierno anunció la próxima excarcelación de 51 reclusos, una medida que atribuye a decisiones soberanas y a la intermediación del Vaticano, institución con la que mantiene canales habituales sobre estos procesos. La Cancillería remarcó que los beneficiados han cumplido buena parte de sus penas y han mostrado conducta adecuada en prisión.
Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, reprochan la falta de transparencia: no se ha facilitado una lista de los liberados ni se ha aclarado si entre ellos hay personas detenidas por motivos políticos. Amnistía ha pedido además la liberación «inmediata e incondicional» de quienes considera presos injustamente detenidos.
- Contexto oficial: El Ejecutivo invoca razones humanitarias y diálogo institucional con el Vaticano.
- Críticas: ONG exigen claridad sobre nombres, criterios y situación jurídica de los excarcelados.
- Historial: El Ministerio de Exteriores señala que entre 2010 y la fecha se han otorgado miles de indultos y excarcelaciones; en 2025 hubo una liberación masiva tras acuerdos con la administración anterior de EE. UU.
¿Qué está en juego?
Si las conversaciones con Washington avanzan, podrían aliviar la llegada de combustibles y reducir la frecuencia de los cortes eléctricos, con impacto directo en hospitales y en la economía. Sin embargo, la mezcla de acusaciones de seguridad, la presión política desde EEUU y las demandas de transparencia por parte de ONG plantean un alto grado de incertidumbre.
Los próximos días serán clave: el envío de expertos forenses y la concreción del calendario de excarcelaciones marcarán si las medidas anunciadas desembocan en prácticas verificables o si, por el contrario, la situación se mantiene en una etapa de gestos diplomáticos inconclusos.
Fuentes citadas por La Habana: declaraciones oficiales del presidente y comunicados del Ministerio de Relaciones Exteriores; reacciones de organizaciones como Amnistía Internacional y datos publicados por Prisoners Defenders sobre el registro de presos políticos.












