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El avance de los rebeldes hutíes sobre puntos estratégicos en el sur de Yemen ha encendido nuevas alarmas en rutas marítimas clave y vuelve a poner en riesgo el suministro energético global. La toma de posiciones en el estrecho de Bab el Mandeb, junto al cierre parcial de otras vías por la tensión entre Washington y Teherán, altera ya los precios del petróleo y complica las exportaciones hacia Asia.
Bab el Mandeb: por qué importa en este momento
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El paso marítimo que comunica el mar Rojo con el golfo de Adén es una arteria esencial para el comercio internacional. En los últimos días, los hutíes anunciaron la captura de la isla de Perim y del puerto de Mocha, movimientos que les permiten controlar tramos críticos del estrecho.

Ese control local tiene efectos inmediatos: una porción significativa del tráfico petrolero que evita el estrecho de Ormuz —cerrado parcialmente por las tensiones regionales— depende ahora de rutas que atraviesan Bab el Mandeb. La fragilidad de este corredor aumenta la exposición de los envíos a ataques, minas o bloqueos.
- Importancia estratégica: conecta el sur del canal de Suez con el océano Índico.
- Volumen de tránsito: alrededor del 12% del comercio marítimo mundial pasa por este estrecho.
- Tráfico petrolero: en 2024 transitó por aquí una media cercana a 4 millones de barriles diarios.
Qué dicen los hutíes y las implicaciones para la navegación
En un comunicado, los hutíes han señalado que la navegación seguirá siendo segura para la mayor parte de los barcos, excepto los buques de bandera saudí, y describieron la operación —iniciada el 3 de septiembre— con un lema de carácter religioso. Al mismo tiempo, afirmaron haber expulsado a fuerzas saudíes de varios distritos costeros y aseguraron haber derribado aeronaves enemigas.
Esos anuncios plantean un dilema: aunque los rebeldes declaran un veto selectivo, en la práctica cualquier hostilidad en Bab el Mandeb puede encarecer seguros, desviar rutas y retrasar entregas. Las aseguradoras y operadores navieros suelen reaccionar de forma preventiva ante riesgos en estrechos tan transitados.
Quiénes son los hutíes y cuál es su red de apoyos
Los hutíes, también conocidos como Ansar Alá, surgieron como un movimiento zaidí en el norte de Yemen y desde 2014 controlan amplias zonas del país, incluida la capital Sana. Su líder actual es Abdul Malek al Huti.
Rivalidades internas, intervención extranjera y una coalición liderada por Arabia Saudí marcaron la última década del conflicto yemení. Los países occidentales y Riad han acusado repetidamente a Irán y al grupo Hizbulá de apoyar a los hutíes con armas y apoyo logístico; Teherán niega una implicación directa en la reciente escalada y ha ofrecido, según declaraciones de su portavoz de Exteriores en una entrevista, canalizar esfuerzos diplomáticos para reducir tensiones entre Riyadh y Saná.
Impacto en las exportaciones saudíes y en las rutas alternativas
Arabia Saudí ha venido esquivando las limitaciones de Ormuz usando puertos del mar Rojo y el oleoducto East‑West para llevar crudo hasta Yanbu. Sin embargo, esta semana Riad anunció el cierre temporal del citado oleoducto tras un ataque con drones procedente de Irak, lo que complica aún más la capacidad de exportación.

El oleoducto, de unos 1.200 kilómetros, puede transportar entre 4 y 5 millones de barriles diarios y ha sido clave para desviar cargas desde la región oriental hacia el mar Rojo. Con ese conducto fuera de servicio, la dependencia sobre Bab el Mandeb se intensifica y aumenta la vulnerabilidad de los envíos hacia Asia.
Además, medios iraníes han informado del incendio de un petrolero —identificado como ‘Algaya’— tras chocar con minas en aguas del estrecho de Ormuz, lo que subraya el riesgo de que varios pasos marítimos queden afectados simultáneamente.
Balance humano y desplazamientos
La escalada militar en el suroeste y la costa ha provocado movimientos masivos de población y pérdidas humanas significativas. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), cerca de 94.000 personas han abandonado sus hogares en los últimos días dentro de Yemen o hacia países vecinos; alrededor de 2.000 han cruzado a Yibuti.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) contabiliza asimismo cientos de víctimas mortales y miles de heridos por los enfrentamientos recientes: en el último mes se registraron más de 500 fallecidos y casi 2.400 heridos, con una concentración especialmente alta de muertes en una semana de septiembre.
Qué puede esperarse a corto plazo
Si persiste el control hutí de tramos de Bab el Mandeb, las compañías navieras podrían optar por rutas más largas y costosas, los precios del seguro y del flete aumentarían y los mercados energéticos seguirían mostrando volatilidad. A su vez, cualquier escalada regional vinculada a Irán o a la coalición liderada por Arabia Saudí tendría el potencial de transformar una crisis local en una perturbación mayor del comercio global.
La evolución dependerá de factores políticos —diálogo entre Riyadh y Saná, mediación internacional— y militares —capacidad de las fuerzas gubernamentales para recuperar puertos clave y de terceros para asegurar pasajes marítimos. Mientras tanto, la situación humanitaria exige atención urgente por el elevado número de desplazados y heridos.
- Dato clave: Bab el Mandeb es un corredor esencial para la salida al Índico de los cargamentos que salen por el mar Rojo.
- Personas desplazadas (OIM): ~93.864.
- Víctimas recientes (OMS): ≈504 fallecidos y ~2.400 heridos en el último mes.











