EE.UU. provoca al menos 14 muertes en Irán: Teherán golpea bases en el Golfo

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En dos días de bombardeos entre Estados Unidos e Irán se han registrado muertos, heridos y una nueva escalada que pone en riesgo la seguridad marítima en el Golfo Pérsico. El último balance oficial iraní aporta cifras de víctimas y confirma ataques que, según Teherán, afectaron a varias provincias, mientras que Washington justifica su acción como respuesta a agresiones contra buques mercantes.

El Ministerio de Sanidad de Irán informó este jueves que los combates de los pasados 8 y 9 de julio dejaron al menos 14 fallecidos y 78 heridos. El portavoz sanitario, Hosein Kermanpour, atribuyó esas bajas a los ataques estadounidenses contra cinco provincias iraníes durante el alto el fuego.

Daños, objetivos y proximidad a una central nuclear

Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), las fuerzas norteamericanas atacaron cerca de 90 objetivos militares en la segunda jornada de bombardeos, incluyendo sistemas de defensa aérea, radares, depósitos de misiles, instalaciones logísticas y capacidades navales en la costa del estrecho de Ormuz.

Las operaciones se acercaron peligrosamente a la planta nuclear operativa de Bushehr, en el sur del país, aunque las autoridades iraníes y medios estatales informaron que no se registraron daños en el reactor. Fuentes locales también señalaron cortes de suministro eléctrico en amplias zonas del litoral sur tras los bombardeos.

Respuesta iraní: misiles y drones hacia bases en el Golfo

Pocas horas después, la República Islámica lanzó una contraofensiva con misiles y vehículos aéreos no tripulados dirigida a instalaciones estadounidenses en la región. Entre los blancos mencionados por Teherán figuran bases en Kuwait y Baréin.

El gobierno de Kuwait confirmó la interceptación de proyectiles —hasta 14, según fuentes kuwaitíes— y pidió precaución por la caída de restos. Jordania declaró haber detectado cohetes en su espacio aéreo y Catar elevó temporalmente su nivel de alerta y activó defensas antiaéreas antes de bajar el estado de alarma.

Motivación y declaraciones

Washington sostiene que los ataques responden a una serie de incidentes contra buques mercantes registrados días atrás y buscan prevenir nuevas amenazas a la navegación internacional. El presidente Donald Trump aseguró en sus redes que la operación fue una represalia y advirtió de una respuesta mucho más contundente si se repiten agresiones.

Desde Teherán, líderes políticos y militares señalaron que cualquier nuevo ataque tendrá represalias proporcionales. El presidente del Parlamento iraní advirtió que Estados Unidos “recibirá un golpe por cada golpe”, mientras que otros portavoces defendieron la necesidad de garantizar la seguridad en la región sin injerencias externas.

Contactos diplomáticos y riesgos de expansión

En paralelo a las hostilidades, se registraron intentos diplomáticos para contener las acciones militares. El primer ministro de Catar, Mohamed bin Abdulrahmán al Thani, mantuvo una conversación telefónica con el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, para promover la vía diplomática y evitar una mayor escalada.

Sin embargo, el intercambio de ataques y contraataques ha dejado en suspenso el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio entre EE. UU. y Teherán, cuyo objetivo era frenar hostilidades. Washington afirma haber recibido señales de reanudación de contactos por parte iraníes, aunque advirtió que emplearía una fuerza muy superior ante nuevos ataques.

  • Víctimas confirmadas: 14 muertos y 78 heridos, según el Ministerio de Sanidad de Irán.
  • Objetivos alcanzados por EE. UU.: ~90 instalaciones militares, incluidos sistemas antiaéreos y depósitos logísticos (CENTCOM).
  • Acciones iraníes: Lanzamiento de misiles y drones contra bases en Kuwait y Baréin; Kuwait interceptó hasta 14 proyectiles.
  • Riesgo nuclear: Los ataques se acercaron a la central de Bushehr, sin daños informados.
  • Diplomacia: Contactos de alto nivel desde Catar para evitar una guerra más amplia.

La situación mantiene en alerta a los países ribereños del Golfo, a las rutas comerciales y al tráfico marítimo internacional. Analistas advierten que la sucesión rápida de ataques, represalias y mensajes de dureza política aumenta el riesgo de errores de cálculo que podrían arrastrar a actores regionales y extra-regionales a un conflicto mayor.

Las próximas horas serán cruciales para comprobar si la diplomacia logra contener la reacción en cadena o si las hostilidades continúan escalando, con implicaciones directas en la seguridad de la navegación y en los precios de la energía a nivel global.

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