Sexo: consejos para tener relaciones con enfermedad, durante la regla y ante el rechazo de posturas

Mostrar resumen Ocultar resumen

La sexualidad se ve alterada por factores médicos, emocionales y culturales; entender por qué cambia —y qué se puede hacer al respecto— es relevante hoy, cuando más personas conviven con enfermedades crónicas y se exige respeto al consentimiento y la diversidad. En esta entrega, el terapeuta sexual Santiago Frago responde consultas sobre libido durante la quimioterapia, consentimiento en las preferencias sexuales, sexo en la regla y dudas sobre orientación y fantasías.

Cuando la medicación frena el inicio del deseo

Pregunta: un hombre en tratamiento oral contra el cáncer explica que se excita viendo vídeos con su pareja, pero le cuesta iniciar el encuentro presencial; después no tiene problemas. ¿Por qué ocurre y qué hacer?

Respuesta: el afrontamiento de una enfermedad grave y los efectos secundarios de los fármacos pueden alterar la respuesta sexual, especialmente la fase inicial de excitación. No siempre es un problema de atracción hacia la pareja: la biología y el estado emocional influyen mucho.

Recomendaciones prácticas:

  • Pide valoración por un profesional en sexología o salud sexual. Un plan terapéutico individualizado puede recuperar la capacidad de excitación.
  • Trabajad la comunicación: reservar un espacio tranquilo para hablar de miedos, expectativas y límites reduce la ansiedad en torno al sexo.
  • Planificad encuentros que prioricen la intimidad y la complicidad (caricias, juegos previos, lenguaje erótico), no solo el acto genital.

La combinación de seguimiento médico, apoyo psicológico y ejercicios de pareja suele ser la vía más eficaz para mejorar la respuesta sexual afectada por tratamientos oncológicos.

No se puede forzar una postura

Pregunta: un hombre quiere practicar la postura que le excita, su mujer solo acepta la tradicional; antes no había problema, ahora ella se niega y eso deteriora la relación.

Respuesta: la sexualidad en pareja es un terreno de negociación, pero el no debe respetarse como acto de cuidado. Los gustos y las preferencias evolucionan con el tiempo; lo que antes apetecía puede dejar de hacerlo.

En lugar de intentar imponer una práctica, conviene explorar alternativas que funcionen para ambos. Abrir la conversación sobre deseos y límites, proponer pequeñas variaciones y combinar preferencias puede reactivar la complicidad sin presionar.

Si el conflicto persiste y genera malestar continuado, acudir a terapia de pareja o a un profesional de sexología puede ayudar a encontrar rutas de convivencia íntima satisfactorias.

Sexo durante la menstruación: mitos, riesgos y pautas

Pregunta: una mujer se siente nerviosa tras tener sexo durante su regla y teme consecuencias para la salud.

Respuesta: históricamente la menstruación ha estado rodeada de tabúes, pero desde el punto de vista sanitario no supone un impedimento inherente para tener relaciones si ambos están de acuerdo.

  • Mantener una higiene adecuada antes y después del encuentro mejora la sensación de comodidad.
  • Proteger el colchón o el sofá con una superficie lavable reduce la incomodidad por las manchas.
  • Para el sexo oral y otras prácticas, usar barreras como condones o láminas de protección disminuye riesgos infecciosos.
  • La menstruación no elimina la posibilidad de embarazo: la fertilidad puede variar según el ciclo, por lo que si no buscáis concebir, mantened métodos anticonceptivos adecuados.
  • El orgasmo puede aliviar algunos dolores menstruales en algunas personas, pero no es una solución universal.

En definitiva, si la pareja desea mantener la actividad sexual durante el sangrado, puede hacerlo tomando precauciones simples y consensuadas.

Fantasías, prácticas y qué dicen sobre la orientación

Pregunta: a un hombre le excita que su mujer tenga sexo con otro y después limpiarla con la boca; se pregunta si eso lo hace bisexual.

Respuesta: es importante diferenciar fantasía de orientación. Una fantasía sexual puede explorar situaciones que no reflejan necesariamente una preferencia erótica constante hacia un sexo u otro.

La orientación suele entenderse como un patrón de atracción afectivo-sexual más estable, mientras que las prácticas o curiosidades pueden situarse en un espectro amplio. Tener o realizar una fantasía con alguien del mismo sexo no define por sí sola la identidad sexual.

Desde la sexología se habla de peculiaridades eróticas que no implican patología: el fetichismo se centra en la excitación por objetos, partes del cuerpo o gestos; el voyeurismo por la observación de actos sexuales. Tus preferencias pueden encajar en estas categorías sin que ello modifique necesariamente tu orientación.

Si una fantasía se quiere llevar a la práctica, conviene dialogarlo con la pareja, establecer límites y comprobar que es algo compartido y seguro para ambos.

Responde Santiago Frago, terapeuta sexual y director del Instituto AMALTEA

Da tu opinión

Sé el primero en valorar esta entrada
o deja una reseña detallada



PoliticAhora es un medio independiente. Apóyanos añadiéndonos a tus favoritos de Google News:

Publicar un comentario

Publicar un comentario