Mostrar resumen Ocultar resumen
- Panorama electoral y posibles escenarios
- Herencia de inestabilidad institucional
- Coyuntura económica: crecimiento con riesgos
- Quiénes emergen como protagonistas
- Derecha en alza y la fragmentación de la izquierda
- Una elección con rostro urbano y rural
- Cambios en el Congreso: regreso de la bicameralidad
- Qué debería seguir el observador
Este domingo más de 27 millones de peruanos acudirán a votar en una contienda inédita por su complejidad: 35 candidaturas registradas y un escenario político fragmentado que puede definir el rumbo institucional y económico del país. Lo que ocurra en estas urnas no es solo un cambio de nombres: está en juego la estabilidad de instituciones clave, la política económica y la percepción internacional sobre el país.
Panorama electoral y posibles escenarios
La lista de aspirantes es la más larga en la historia moderna de Perú y las encuestas recientes muestran oscilaciones pronunciadas, lo que complica cualquier pronóstico. Si ningún candidato supera el 50% de los votos, la ley obliga a una segunda vuelta entre los dos más votados, prevista para el 7 de junio.
Ayuso pide un Madrid sin hostigamiento ni polarización: alerta sobre el futuro de España
Junts sube la apuesta contra Moncloa: pleno tenso para Puigdemont esta semana
- Electores habilitados: más de 27 millones.
- Número de candidatos: 35, récord nacional.
- Favorita en sondeos: Keiko Fujimori (Fuerza Popular), alrededor del 14-15% según las últimas mediciones.
- Rivales más próximos: Carlos Álvarez (País para Todos) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular), con alrededor del 11% y 10% respectivamente.
- Segunda vuelta prevista: 7 de junio si no hay ganador absoluto.
Herencia de inestabilidad institucional
En la última década Perú ha cambiado con notable frecuencia de titulares en el Ejecutivo: el país podría tener su noveno presidente en diez años. Esa inestabilidad se traduce en juicios y sanciones contra exmandatarios.
Varios ex presidentes enfrentan procesos penales o han sido condenados por diferentes delitos vinculados a corrupción y abuso de poder, lo que alimenta un amplio rechazo hacia las élites políticas. Encuestas de opinión muestran que una mayoría de peruanos considera a buena parte de la clase política como corrupta, un sentimiento que convive con la obligatoriedad del voto y con problemas logísticos que limitan la participación en zonas remotas.
Coyuntura económica: crecimiento con riesgos
Mientras la política se agita, la economía ha mostrado resultados relativamente sólidos: crecimiento cercano al 3% anual en los últimos dos años e inflación controlada, alrededor del 2%.
Analistas atribuyen parte de esa performance a la apertura comercial de Perú y a su papel como proveedor global de minerales. El país mantiene vigentes más de veinte acuerdos de libre comercio y ha avanzado en infraestructuras como el puerto de Chancay, orientado a mejorar la conexión con Asia. El cobre, del que Perú es uno de los principales productores mundiales, aportó alrededor de 24.000 millones de dólares en 2025, un elemento clave para la balanza exportadora.
No obstante, especialistas advierten que la economía no es inmune a la presión política. Aunque el Banco Central ha conservado independencia en los últimos años bajo la dirección de Julio Velarde, existe preocupación por la creciente politización de organismos que influyen en las reglas fiscales y el gasto público.
Quiénes emergen como protagonistas
En la foto actual, Keiko Fujimori aparece como la figura mejor posicionada, concentrando el apoyo fiel de sectores que históricamente respaldan al fujimorismo. Su ventaja, sin embargo, es relativa: las encuestas la sitúan por debajo del 20% y la volatilidad del electorado puede alterar rápidamente las posiciones.
Dos candidatos conservadores se disputan el segundo lugar: el empresario y exalcalde Rafael López Aliaga y el presentador Carlos Álvarez, quien ha capitalizado el voto antipolítico y la desafección con el establishment. Además, otros outsiders como Ricardo Belmont han escalado en los sondeos en los últimos días.
Derecha en alza y la fragmentación de la izquierda
Institutos de opinión muestran una creciente identificación ideológica hacia la derecha en el electorado: en pocos años ese bloque ha pasado de representar menos de un tercio a una porción significativamente mayor del electorado. La inseguridad y la agenda migratoria han potenciado ese giro.
La izquierda, por su parte, arrastra las consecuencias del turbulento gobierno de Pedro Castillo y de su ruptura con las reglas democráticas en 2022; eso ha dejado a los candidatos progresistas en una posición débil y fragmentada. Entre las pocas opciones que podrían aspirar a mejorar su rendimiento figura Roberto Sánchez, que busca retener el voto rural tradicional, y Alfonso López Chau, con una propuesta más nacionalista y técnica.
Una elección con rostro urbano y rural
El mapa electoral mantiene un marcado contraste entre Lima y las zonas andinas del sur: la capital tiende a favorecer opciones promercado y preocupadas por seguridad, mientras que las provincias rurales históricamente han sido bastión de candidaturas progresistas y populistas. No obstante, sondeos recientes muestran que esa división se ha atenuado, con candidaturas como la de Keiko Fujimori captando también apoyos en áreas rurales.
Cambios en el Congreso: regreso de la bicameralidad
Además de elegir al presidente, los votantes renovarán el Poder Legislativo bajo un nuevo diseño: el Congreso retomará la bicameralidad con 60 senadores y 130 diputados. El Senado tendrá atribuciones relevantes, entre ellas aprobar iniciativas remitidas por la Cámara de Diputados y elegir autoridades de alto rango —desde defensores del pueblo hasta magistrados del Tribunal Constitucional—, lo que puede alterar el equilibrio entre Legislativo y Ejecutivo.
También se elegirán cinco representantes para el Parlamento Andino (2026–2031), un foro supranacional con funciones de coordinación e impulso de la integración regional, pero sin poder legislativo directo sobre los países miembros.
Qué debería seguir el observador
- Resultados por regiones: la magnitud del apoyo en Lima frente al sur andino definirá coaliciones y estrategias de segunda vuelta.
- Comportamiento del voto urbano: seguridad y economía seguirán siendo ejes que movilizan electores en la capital.
- Reacción de los mercados y de organismos internacionales ante el resultado: cualquier señal de inestabilidad institucional puede afectar inversiones y confianza.
- Distribución del poder legislativo tras la vuelta a la bicameralidad y sus implicaciones para la gobernabilidad.
Lo que decida la mayoría este domingo marcará no solo quién ocupa la presidencia, sino cómo se articularán las prioridades públicas y la relación entre poder político y mercado durante los próximos años. En un país con instituciones frágiles y una economía dependiente de commodities, la jornada electoral tendrá repercusiones inmediatas y de mediano plazo en la vida pública y en la percepción internacional de Perú.












