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La recuperación del ecosistema emprendedor español avanza con paso vacilante: la actividad de financiación mejora respecto al año anterior, pero la incertidumbre política y el ajuste de valoraciones siguen condicionando decisiones de inversión y perspectivas de crecimiento.
Los datos más recientes muestran que el capital vuelve a fluir, aunque con notables matices: las operaciones se concentran en las fases iniciales y la arquitectura financiera del país refleja una alta dependencia de unas pocas ciudades y grandes rondas que marcan el pulso del mercado.
Un ciclo marcado por la geopolitica y las valoraciones
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La política internacional —y en concreto la volatilidad asociada a la administración estadounidense— añade una capa de riesgo que los inversores no pueden ignorar. A ello se suma la corrección que inició el sector tras el boom de 2021: las rondas y valoraciones tuvieron que readaptarse desde 2022, cuando la entrada de capital todavía fue elevada.
Según el Observatorio de la Fundación Innovación Bankinter, las cifras por año muestran una caída en 2023 frente a 2022 y una recuperación parcial en el periodo siguiente, hasta situarse en un volumen total que apenas supera al del año anterior (un incremento marginal del 0,6% en el último ejercicio analizado).
¿Qué significa esto para las startups y los inversores?
Para las fundadoras y los equipos, la consecuencia práctica es clara: se acentúa la importancia de alcanzar hitos de negocio rápidos y evidentes. Para las gestoras y los limited partners, vuelve la exigencia de rentabilidades claras; cada ronda condiciona la capacidad de captar fondos futuros y la valoración de las empresas.
La mayor parte del flujo de operaciones sigue estando en rondas de pre-semilla hasta Series A, mientras que las grandes inyecciones de capital —las llamadas rondas de growth— son menos frecuentes pero determinan la narrativa del mercado.
Concentración geográfica y cinco grandes rondas
El mapa de la financiación persiste sin grandes sorpresas: Barcelona y Madrid acaparan la mayor parte del capital, con Barcelona destacando a la cabeza; otras plazas como San Sebastián y Valencia aparecen más atrás, pero mantienen una presencia relevante.
- Barcelona: 1.374,6 millones de euros
- Madrid: 915 millones de euros
- San Sebastián: 269,4 millones
- Valencia: 262,1 millones
- Bilbao: 62,3 millones
Entre las mayores operaciones cerradas en los últimos meses destacan varias rondas por más de 100 millones, algo que hace una década habría sido inusual en el mercado local.
- Perk (antes TravelPerk): 190 millones (enero)
- Multiverse Computing: 189 millones (junio) + 67 millones (marzo) — suma que la sitúa por encima de los 200 millones en pocos meses
- SpliceBio: 119 millones (junio)
- Factorial: 110 millones (marzo)
- Lingokids: 101,9 millones (septiembre)
Salidas relevantes y efectos sobre el mercado
Las adquisiciones también han marcado el año y sirven de termómetro para comprobar cuánto están dispuestos a pagar los compradores estratégicos y financieros por activos españoles. Estos movimientos generan liquidez y pueden atraer más capital exterior, pero también implican cambios en el empleo y en la dirección de los proyectos adquiridos.
- Wallapop: venta a la surcoreana Naver por 377 millones
- CoverManager: adquirida por PSG Equity (EE. UU.) por 350 millones
- Auro (vínculo con Cabify): venta del 30% a Uber por 220 millones
- TradeInn: entrada de Apollo con una participación significativa
- Magnific AI (Murcia): comprada por Freepik (Málaga) por 20 millones
Lectura práctica para quienes participan en el ecosistema
Para emprendedores: priorizar métricas de negocio y velocidad hacia la rentabilidad. Para inversores: diversificar etapas y regiones para reducir concentración de riesgo. Para responsables públicos: promover políticas que incentiven la retención de talento y la escalabilidad de empresas tecnológicas fuera de los hubs tradicionales.
En definitiva, el sistema está en fase de consolidación: el capital ha vuelto, pero la prudencia impera. La clave para que el mercado recupere un crecimiento sólido será combinar más rondas de mayor tamaño con una dispersión territorial y sectorial que reduzca la dependencia de unas pocas operaciones emblemáticas.












