Corrupción global sube y debilita democracias: qué significa para los ciudadanos

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Transparencia Internacional publicó este martes su Índice de Percepción de la Corrupción 2025, y el panorama que dibuja es preocupante: la lucha global contra la corrupción registra un retroceso que afecta tanto a democracias consolidadas como a Estados frágiles. La caída media del índice implica riesgos concretos para la rendición de cuentas, la calidad de las instituciones y la confianza ciudadana.

Tendencia global y cifras clave

El promedio mundial del índice se sitúa en 42 puntos sobre 100, la peor media en más de una década. El informe evalúa 182 países y territorios a partir de 13 fuentes expertas y detecta un debilitamiento generalizado de los controles y mecanismos anticorrupción.

  • Países mejor valorados: Dinamarca (89), Finlandia (88) y Singapur (84).
  • Peores puntuaciones: Sudán del Sur (9), Somalia (9) y Venezuela (10).
  • 122 de 182 naciones puntúan por debajo de 50.
  • El número de países con más de 80 puntos cayó de 12 a solo 5 en la última década.

Estas cifras traducen, según la organización, un debilitamiento sostenido de la capacidad estatal para controlar prácticas corruptas y proteger el espacio cívico.

El papel de Estados Unidos y las consecuencias internacionales

Transparencia Internacional identifica en su análisis un retroceso del liderazgo internacional en la lucha anticorrupción, con implicaciones prácticas: menor aplicación de normas clave contra el soborno transnacional y recortes en la financiación de programas de cooperación y fortalecimiento institucional.

En concreto, el promedio de Estados Unidos se sitúa en 64, su registro más bajo hasta la fecha, un dato que la ONG vincula a un debilitamiento en la aplicación de la normativa contra el soborno y a cambios en el apoyo financiero de agencias públicas a iniciativas de transparencia.

La suma de ese debilitamiento con la polarización política y el hostigamiento a periodistas y denunciantes deja un vacío que, advierten los autores, facilita abusos de poder y erosiona derechos.

Europa: estancamiento y retrocesos

En la Unión Europea la fototeca no es homogénea: se observan países que mantienen altos estándares y otros donde los avances se han detenido o invertido.

Los mejores registros en la región corresponden a Dinamarca, Finlandia y Noruega (81 en este último caso), pero hay retrocesos notables en varias capitales: Hungría y Bulgaria aparecen con 40 puntos, y Rumanía con 45.

Transparencia Internacional habla de una «erosión de los mecanismos de rendición de cuentas» en muchos Estados miembros, una tendencia que compromete la integridad institucional y la supervisión democrática.

Quiénes mejoran y quiénes empeoran desde 2012

El informe también traza movimientos a largo plazo: desde 2012, 31 países han mostrado mejoras sostenidas, mientras que 50 han registrado descensos significativos.

Entre los avances destacan Estonia (76), Corea del Sur (63) y Seychelles (68), donde reformas administrativas, digitalización y consenso político han reforzado la integridad pública.

En el lado opuesto aparecen Turquía (31), Hungría (40) y Nicaragua (14), casos en los que el debilitamiento de controles institucionales y el auge de redes clientelares han hecho que la corrupción se vuelva sistémica y difícil de revertir.

España: pérdida continuada de posiciones

España desciende al puesto 49 entre 182 países y anota una caída de un punto (de 56 a 55), por quinto año consecutivo en retroceso. Ese descenso la sitúa por debajo de regímenes autoritarios como Ruanda (58) y Arabia Saudí (57).

En el contexto de la UE, España baja del puesto 16 al 17 y es superada por Portugal y Eslovenia, aunque mantiene mejores cifras que Italia, Polonia y Grecia.

Desde Transparencia Internacional España se subraya que la tendencia no es inesperada: sin una arquitectura institucional anticorrupción coordinada y sin recursos suficientes para aplicar las reformas, las mejoras normativas no terminan de cristalizar en resultados.

La organización insiste en la necesidad de una Estrategia Nacional Anticorrupción que integre políticas, organismos y recursos, y pide a las fuerzas políticas que abandonen el uso de la corrupción como arma de confrontación partidista.

Qué está en juego

El deterioro señalado por el índice no es sólo estadístico: afecta la eficacia de servicios públicos, la inversión, la confianza en las instituciones y la protección de derechos. Cuando las reglas se relajan, aumentan las oportunidades para el abuso y se reduce la capacidad de los ciudadanos para exigir cuentas.

Transparencia Internacional reclama acciones concretas: fortalecer órganos de control independientes, asegurar financiación estable para la sociedad civil y recuperar el impulso diplomático contra el soborno transnacional.

Su presidente recuerda que existen mecanismos probados para revertir las tendencias —instituciones sólidas, procesos transparentes y una sociedad civil activa— y llama a líderes y gobiernos a restablecer compromisos que defiendan el bien común.

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