La Real Federación Española de Fútbol está a punto de cerrar un acuerdo con una clínica de reproducción asistida para sufragar la congelación de óvulos a las futbolistas de la selección absoluta que opten por aplazar la maternidad. El anuncio, impulsado públicamente por Alexia Putellas, reabre un debate actual sobre cómo conciliar el pico deportivo con la ventana biológica de la maternidad y qué implicaciones tiene para las jugadoras.
Desde la federación se presenta la iniciativa como una herramienta para proteger la trayectoria deportiva y evitar interrupciones forzadas en la carrera. Sus promotores sostienen que ofrecer acceso y supervisión médica facilita que las internacionales sigan compitiendo al máximo sin renunciar a la posibilidad de ser madres más adelante.
Pero la propuesta ha provocado críticas inmediatas entre organizaciones sindicales y entidades de igualdad, que alertan sobre el riesgo de convertir la medida en una obligación no declarada: que la solución médica sustituya a cambios reales en las condiciones laborales.
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Una historia que ilustra el riesgo
Marta Corredora, exfutbolista del Real Madrid, relata que tras su permiso por maternidad halló su plaza ocupada y sintió cómo su carrera quedó en suspenso. Su experiencia vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de la protección laboral en el deporte femenino y por qué muchas atletas temen que ser madre implique retroceder profesionalmente.
Las bajas por maternidad se aprobaron en 2020, pero su incorporación efectiva al convenio colectivo llegó solo el año pasado, un retraso que muchos sindicatos consideran insuficiente para garantizar seguridad real a las jugadoras.
Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres, ha reclamado públicamente que las soluciones deben centrarse en adaptar las condiciones de trabajo, no en que las mujeres tengan que adaptar sus cuerpos a las exigencias laborales. En la misma dirección se han manifestado la atleta Ana Peleteiro y el sindicato CCOO.
La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) asegura que vigila posibles presiones y necesidades relacionadas con tratamientos de fertilidad. Geni Martínez, responsable del Departamento de Salud de la AFE, afirma que las medidas sindicales buscan garantizar cobertura y evitar que las jugadoras se vean empujadas a decisiones médicas por razones laborales.
- ¿Qué cubriría el acuerdo? Financiamiento de la extracción y congelación de óvulos, con seguimiento clínico.
- Beneficiarias: internacionales de la selección absoluta que soliciten el procedimiento.
- Plazos: la RFEF planea formalizar el convenio en las próximas semanas.
- Principales críticas: puede trasladar la responsabilidad de la conciliación al cuerpo de la mujer y no al ámbito laboral.
- Alternativas reclamadas: blindaje del puesto, permisos, protección salarial y adaptación de calendarios competitivos.
El debate no es exclusivo del fútbol español. Empresas tecnológicas y organismos como el Servicio Gallego de Salud (Sergas) o circuitos deportivos internacionales —la WTA entre ellos— han adoptado políticas para proteger la plaza o el ránking de profesionales que se ausentan por maternidad o que preservan su fertilidad. Esos precedentes sirven ahora de referencia para justificar una iniciativa similar en el fútbol, aunque también alimentan las dudas sobre su finalidad real.
En el entorno de la RFEF sostienen que el convenio incluirá supervisión médica y protocolos claros para evitar prácticas no recomendadas; los detractores piden garantías legales y mejoras en el régimen laboral que impidan que la congelación de óvulos se convierta en la única salida viable para quienes desean conciliar.
Más allá de la discusión técnica, están en juego decisiones personales y derechos laborales: cómo se protege a las deportistas en la cima de su carrera, qué responsabilidades deben asumir federaciones y clubes, y cuáles son las medidas que verdaderamente permiten compaginar maternidad y deporte de alto nivel.
Qué seguir: en las próximas semanas se espera la firma del acuerdo y detalles sobre cobertura, requisitos y supervisión clínica. También es probable que sindicatos y organismos de igualdad pidan la apertura de mesas de negociación para incorporar salvaguardas adicionales.
Para las futbolistas, la decisión no es solo médica sino también profesional y social. La forma en que se regule esta medida marcará un precedente sobre cómo se entiende la protección de la maternidad en el deporte de élite en España.











