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Los grandes incendios que afectan en estos momentos a España concentran su virulencia en Castilla y León, donde decenas de miles de hectáreas han ardido y miles de vecinos siguen fuera de sus hogares. La situación importa ahora porque la combinación de una nueva ola de calor y rachas de viento complica la contención y mantiene el riesgo para poblaciones y zonas protegidas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó a la zona y anunció el levantamiento de la declaración de emergencia de interés nacional para los fuegos de Ávila y la Sierra Oeste de Madrid, tras una mejora en los frentes; sin embargo, los equipos sobre el terreno continúan trabajando en varios focos activos.
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El incendio en el Parque Natural de Arribes del Duero, en Fermoselle (Zamora), sigue siendo uno de los más preocupantes. Las altas temperaturas y rachas que podrían superar los 50 km/h han impulsado la propagación y dificultan las labores de extinción.
Durante la madrugada los medios aéreos y terrestres, apoyados por la UME, han conseguido estabilizar los frentes más críticos al norte y al este, pero persisten cuatro sectores activos en las zonas sur y este y numerosos puntos calientes. El jefe de Medio Ambiente de la Junta en Zamora ha advertido que la situación no permite ser optimistas en el corto plazo.
El presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, ha señalado que la investigación apunta a una posible imprudencia como origen del fuego y ha pedido máxima precaución a la población.
León: varios incendios y desalojos
En la provincia de León se contabilizan al menos tres incendios activos en Valdelaoba, San Cipriano del Condado y Veguellina —esta última en la comarca del Bierzo, que sufrió graves incendios el año pasado—. Varios núcleos poblacionales y urbanizaciones han sido evacuados, dejando a cientos de vecinos fuera de sus hogares.
Residentes consultados por medios locales reclaman medidas que eviten la repetición de veranos “dramáticos” para sus comunidades, mientras los equipos trabajan en perimetrar y extinguir los focos.
Burgohondo y la Sierra Oeste: estabilización técnica
La peor referencia del verano, el incendio de Burgohondo (Ávila), que ha dejado más de 50.000 hectáreas calcinadas y se sitúa ya entre los mayores registrados en España, se considera técnicamente estabilizado desde el miércoles. Aunque continúa activo, la mejora ha permitido el regreso de las personas desalojadas.
Cerca de allí, el fuego en la Sierra Oeste de Madrid presenta avances significativos: los equipos terrestres se centran en refrescar puntos calientes y consolidar el perímetro para evitar reactivaciones.
- Superficie afectada: más de 50.000 hectáreas en el incendio de Burgohondo (datos provisionales).
- Evacuaciones: cientos de desalojados en Castilla y León; en Fermoselle se evacuaron y confinaron varias localidades.
- Recursos desplegados: bomberos autonómicos y provinciales, medios aéreos, UME y refuerzos de otras comunidades.
- Estado meteorológico: alerta de la AEMET por riesgo extremo de incendios en amplias zonas del país durante la ola de calor.
- Ayudas: el Ejecutivo autonómico anunció un plan con 42 medidas y un presupuesto inicial de unos 90 millones de euros para familias, empresas y ayuntamientos.
La combinación de factores meteorológicos y la continuidad de frentes activos hace que los servicios de extinción mantengan la alerta. Para los residentes, la prioridad sigue siendo la seguridad y la recuperación de los servicios básicos en las zonas afectadas.
En el plano institucional, el anuncio del levantamiento de la emergencia nacional en algunos fuegos alivia la respuesta central, pero no elimina la necesidad de recursos y coordinación durante los próximos días, cuando las condiciones climáticas seguirán siendo determinantes.
Las autoridades piden prudencia: evitar acciones de riesgo en el campo, atender las indicaciones de evacuación y mantener la información actualizada a través de fuentes oficiales mientras los equipos trabajan en la contención y en la evaluación de daños.












