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Esta madrugada Ucrania sufrió un amplio ataque ruso que alcanzó la capital y varias regiones clave, dejando decenas de víctimas y daños extensos en infraestructuras civiles. El asalto pone de relieve las limitaciones actuales de la defensa aérea ucraniana y reabre el debate sobre la necesidad de sistemas antimisiles paneuropeos.
Las autoridades ucranianas informan de al menos 23 fallecidos y más de un centenar de heridos tras los bombardeos que afectaron a Kiev, Dnipro y Járkov. En Dnipro, la mayor parte de las muertes ocurrieron cuando una sección de un edificio de cuatro plantas quedó derruida.
En Kiev, miles de residentes buscaron refugio en estaciones de metro y otros albergues tras sonar las alertas aéreas. El alcalde confirmó daños en viviendas, locales comerciales y cuatro centros sanitarios; la empresa energética DTEK reportó cortes que dejaron sin electricidad a unas 140.000 personas, de las que ya se ha restablecido el suministro a alrededor de 110.000. Dos ingenieros resultaron heridos mientras se dirigían a un refugio.
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Alcance y respuesta militar
El Estado Mayor de las fuerzas ucranianas describió el ataque como un bombardeo combinado con aviones, buques, lanzadores terrestres y numerosos drones. Según los datos proporcionados por Kiev, Moscú empleó más de seiscientos aparatos no tripulados y alrededor de un centenar de misiles de distinta tipología.
Las defensas ucranianas aseguran haber neutralizado la mayoría de los objetivos hostiles: el balance oficial indica la interceptación de más de seiscientos cuarenta blancos. El propio presidente, Volodímir Zelenski, subrayó que los depósitos de material defensivo todavía son insuficientes para frenar una parte significativa de estos ataques y reclamó a sus aliados europeos un sistema operativo de defensa antibalística.
- Víctimas: 23 muertos (mínimo) y más de 100 heridos.
- Drones lanzados: más de 600 según Kiev.
- Misiles: cerca de un centenar de armas aéreas, balísticas, antibuque y de crucero.
- Intercepciones: alrededor de 642 objetivos neutralizados, según las fuerzas ucranianas.
- Cortes eléctricos: 140.000 usuarios afectados en Kiev; 110.000 ya restablecidos.
En Járkov se registraron daños en viviendas y comercios, con varios heridos, mientras que en la región rusa de Krasnodar una refinería fue alcanzada por drones y sufrió un incendio, sin que por ahora se consignen víctimas.
Reacciones internacionales y la postura de Moscú
El Ministerio de Defensa ruso confirmó la operación y la describió como una respuesta a lo que Moscú califica de «ataques terroristas» por parte de Kiev, afirmando que todos los objetivos previstos fueron alcanzados. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, habló de un cambio de enfoque en la conducción del conflicto si se repiten lo que llamó ataques contra civiles.
La ONU, a través de su secretario general, recibió y transmitió críticas por el impacto en la población civil: el portavoz reiteró que los ataques contra infraestructuras y civiles vulneran el derecho internacional humanitario y llamó a la desescalada.
Demandas de Kiev: más alcance y más sanciones
Además de pedir sistemas de interceptación de largo alcance como los Patriot, el gobierno ucraniano reclama pasos diplomáticos y económicos concretos: desbloquear fondos europeos destinados a iniciativas de apoyo militar, aumentar la provisión de armas de largo alcance y endurecer sanciones, congelaciones de activos y restricciones de viaje para responsables rusos, según el ministro de Exteriores ucraniano.
Estos reclamos se enmarcan en una escalada sostenida: en los últimos meses se han intensificado los ataques contra redes eléctricas e instalaciones estratégicas en ambos lados del conflicto, con consecuencias civiles y logísticas.
La guerra supera ya los cuatro años desde la invasión de febrero de 2022 y, pese a múltiples gestiones diplomáticas, los avances hacia una solución negociada han sido limitados. La agresión de esta madrugada vuelve a poner presión sobre los socios europeos y occidentales para acelerar entregas de defensa y coordinar medidas que reduzcan el riesgo de nuevos ataques masivos.
¿Qué sigue ahora? Las prioridades inmediatas son la atención a las víctimas, la reparación de servicios básicos y la evaluación de daños, junto a decisiones diplomáticas sobre suministro de sistemas antiaéreos y apoyo financiero y militar a corto plazo. El impacto político y humanitario de este ataque condicionará la agenda de las próximas semanas en Bruselas y Washington.











