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En el Instituto Cervantes se celebró este jueves un homenaje centrado en las 307 personas de nacionalidad española que fueron desaparecidas o asesinadas durante la dictadura militar argentina (1976-1983), en el contexto del 50º aniversario del golpe de Estado. Familiares, autoridades y expertos reclamaron memoria, identificación forense y reparación con intervenciones que buscaron conectar ese pasado con riesgos actuales de negacionismo.
El acto, conducido por el periodista de TVE Xavier Fortes, combinó testimonios de víctimas, intervenciones institucionales y actuaciones musicales durante cerca de dos horas. Además de los ministros presentes, la cita puso especial énfasis en las historias personales que explican por qué la memoria sigue siendo un asunto vigente.
Voces que traen el pasado a primera línea
El actor Juan Diego Botto recordó cómo la desaparición de su padre en marzo de 1976 obligó a su madre a huir con él y sus hermanos hacia España. Sus palabras reclamaron no silenciar la represión: para Botto, el enfrentamiento con la verdad es clave para evitar la banalización del autoritarismo y para confrontar discursos negacionistas.
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El testimonio de Botto sintetizó una idea recurrente en el encuentro: mirar el pasado ayuda a entender el presente y a sostener la lucha por derechos que sus progenitores defendieron.
La búsqueda de justicia en primera persona
Tomás Labrador, integrante de H.I.J.O.S. Rosario, contó la historia de su familia: hijo y nieto de víctimas asesinadas en 1976. Recordó la labor colectiva de su abuela junto a las Madres de la Plaza de Mayo de Rosario, un trabajo orientado a la investigación y la reparación, y no a la venganza.
En un debate sobre justicia universal y reparación participaron la fiscal Dolores Delgado y expertos argentinos como el forense Luis Fondebrider, quien subrayó que aún quedan víctimas por identificar y que la lucha forense continúa siendo decisiva para cerrar casos.
La cantante Ana Belén leyó una carta escrita por una de las abuelas que busca a su nieto, víctima de la práctica de robo de bebés durante la dictadura. El pasaje leído evocó los dilemas íntimos y las profundas heridas que persisten en las familias afectadas.
- 307 españoles desaparecidos o asesinados durante la dictadura argentina (1976-1983).
- Acto celebrado en el Instituto Cervantes en torno al 50º aniversario del golpe militar.
- Asistieron los ministros José Manuel Albares (Exteriores) y Ángel Víctor Torres (Política Territorial y Memoria Democrática).
- Participaron testimonios como Juan Diego Botto y Tomás Labrador; expertos: Dolores Delgado y Luis Fondebrider; lectura a cargo de Ana Belén.
- El Gobierno español emitió el 24 de marzo una declaración institucional en memoria de las víctimas.
Memoria, política y responsabilidad pública
El ministro de Exteriores subrayó que mantener viva la memoria es esencial para consolidar democracias: recordó que los crímenes de la dictadura son parte de la historia común y que su reconocimiento exige medidas que impidan la repetición de violencias políticas.
Por su parte, el titular de Memoria Democrática expresó preocupación por discursos que relativizan lo ocurrido en los años setenta y por la presencia de nostálgicos de regímenes autoritarios. Según su intervención, la democracia y la memoria son el antídoto frente a la impunidad y al olvido.
El homenaje puso además sobre la mesa un desafío práctico: la necesidad de sostener recursos científicos y judiciales para identificar restos, localizar desaparecidos y llevar a cabo procesos que garanticen verdad y reparación.
Por qué esto importa hoy
Las lecciones del acto trascienden el recuerdo simbólico: la identificación forense, las investigaciones judiciales y el reconocimiento institucional son herramientas que protegen a las sociedades frente a la repetición de atrocidades. Además, el debate público sobre la memoria influye en cómo se enfrentan hoy discursos autoritarios y negacionistas.
Mientras las familias continúan buscando respuestas, el encuentro en el Instituto Cervantes reforzó un mensaje claro: conservar y divulgar esas historias es una responsabilidad colectiva que afecta la salud de la democracia.
Entre las demandas lanzadas durante la jornada figuraron reforzar los mecanismos de cooperación internacional en materia forense, mantener el apoyo a las organizaciones de memoria y garantizar que las nuevas generaciones conozcan estos episodios para que no vuelvan a repetirse.












