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El amistoso entre España y Egipto celebrado en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat terminó investigado por la policía tras varios cánticos con carga xenófoba que alteraron el carácter festivo del partido y reabren el debate sobre la respuesta ante incidentes de odio en recintos deportivos.
Según fuentes policiales y administrativas, los incidentes comenzaron a partir del minuto 20 desde una zona del fondo habitualmente ocupada por la afición más intensa del RCD Espanyol, donde se repitió el grito dirigido contra las personas musulmanas. También hubo abucheos al himno egipcio y algunos insultos contra el presidente del Gobierno durante los prolegómenos del encuentro, que reunió a 35.895 espectadores.
Investigación policial y vías legales
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Los Mossos d’Esquadra han activado una investigación penal y colaboran con la Fiscalía de Odio y Discriminación para determinar si las conductas constituyen un delito de odio. Además, la policía busca identificar a quienes instigaron los cánticos.
Si no se consigue avanzar por la vía penal, las autoridades no descartan iniciar sanciones administrativas amparadas en la Ley 18/2007, que tipifica y sanciona actos racistas, xenófobos y de intolerancia en el deporte. La investigación examinará imágenes, grabaciones y testimonios para localizar a los responsables.
Reacciones públicas: condenas y matices
El episodio ha provocado una cascada de reproches desde distintos ámbitos del poder político y de organizaciones civiles, mientras que algunos líderes cuestionaron la gestión de los protocolos durante el partido.
- Ejecutivo: El presidente del Gobierno calificó los hechos como inaceptables y reclamó que no se permita a una minoría empañar la convivencia.
- Miembros del Gobierno: Varios ministros manifestaron su rechazo, denunciando además la influencia de discursos de odio en el entorno público.
- Partidos: El PP también condenó los cánticos; otros partidos reclamaron medidas firmes y prevención para que no se normalice el racismo en el deporte.
- Colectivos: La Unión de Comunidades Islámicas de Cataluña exigió sanciones y la identificación de los agresores.
Algunas voces políticas ofrecieron interpretaciones contrapuestas: mientras unos subrayaron la gravedad y pidieron respuestas contundentes, otros minimizaron el episodio o lo ligaron a debates más amplios sobre identidad y política. Estas discrepancias complican la unidad en torno a medidas concretas.
Autoridades en el estadio: críticas por la gestión
El delegado del Gobierno en Cataluña relató que las autoridades presentes quedaron sorprendidas por la intensidad del ambiente y criticó la lentitud en la activación de los protocolos —a su juicio, se deberían haber aplicado antes las pautas de la FIFA o la UEFA—. Según su versión, durante el descanso se celebró una reunión improvisada con representantes de la Generalitat y del ayuntamiento, y se advirtió a la federación sobre la posibilidad de abandonar el campo si continuaba la conducta.
El delegado añadió que identificar a miembros de un grupo homogéneo que corea consignas es más complejo que localizar a quien profiere un insulto individual, y ofreció la colaboración del Gobierno central a los Mossos para las pesquisas.
En suma, las autoridades insisten en la necesidad de mejorar protocolos, agilizar actuaciones en el momento y reforzar la prevención mediante campañas de educación cívica para frenar la reproducción de discursos de odio en los estadios.
Qué se investiga y qué puede ocurrir
Las principales líneas de investigación abiertas son:
- Identificación de los promotores de los cánticos a partir de imágenes y grabaciones.
- Determinación de si los hechos encajan como delito de odio para remitir diligencias a la Fiscalía.
- Estudio de sanciones administrativas conforme a la normativa deportiva si la vía penal no prospera.
Además, se revisará la actuación de los responsables del evento —organización, seguridad y autoridades deportivas— para detectar fallos en la respuesta y proponer mejoras concretas en los protocolos de actuación.
La investigación sigue abierta y las decisiones judiciales o administrativas que se adopten en los próximos días marcarán si el caso se convierte en precedente en la lucha contra las agresiones verbales y los cánticos discriminatorios en los recintos deportivos.












