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Miles de personas tomaron hoy las calles de toda España después de que el Congreso rechazara dos decretos diseñados para facilitar el acceso a la vivienda, proteger a los inquilinos y reducir los desalojos de hogares vulnerables. La protesta, impulsada por el Sindicato de Inquilinas, obligó a desplegar dispositivos policiales en varias ciudades y vuelve a situar la crisis de la vivienda en el centro del debate público, en un momento en que el Gobierno sopesa un posible adelanto electoral.
Concentración masiva en Madrid
La cabezada de la movilización tuvo lugar en Madrid, donde varias columnas partieron de distintos puntos de la ciudad y confluyeron en la plaza de Cibeles. Las cifras oficiales y las facilitadas por los organizadores divergen notablemente: el Sindicato de Inquilinas habla de alrededor de medio millón de asistentes, mientras que la Delegación del Gobierno sitúa la participación en unas 70.000 personas.
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Durante la marcha se escucharon lemas en favor del derecho a la vivienda, críticas a la gestión municipal y exigencias para frenar la especulación. Jóvenes y familias reclamaron condiciones mínimas para independizarse y denunciaron la precariedad del mercado del alquiler.
Casos concretos que impulsaron la protesta
Uno de los incidentes que más resonó fue el intento de desalojo de Maricarmen, una mujer de 87 años. Tras la presión pública y negociaciones con la gestora Urbagestión, se alcanzó un acuerdo que permitirá a la pensionista regresar a su domicilio, donde vive desde 1955. Su abogada, que participó en la movilización, sostuvo que las medidas rechazadas en el Congreso eran “un primer paso necesario” para reducir los desalojos y contener la especulación inmobiliaria.
Tensión y actuaciones policiales
Al caer la noche se registraron momentos de confrontación en el centro de Madrid, cuando grupos de extrema derecha se desplazaron hacia la Puerta del Sol, donde permanece una acampada por la vivienda. La Policía activó un fuerte operativo de seguridad, efectuó disparos con pelotas de goma y procedió a detenciones; fuentes oficiales confirman al menos tres arrestos.

- Madrid: diferencias de aforo entre organizadores y Delegación del Gobierno; detenidos y uso de material antidisturbios.
- Valencia: cinco detenidos y nueve policías heridos; incidentes cerca del congreso inmobiliario.
- Granada: en torno a 10.000 asistentes y acampada en la explanada del Palacio de Congresos.
- Canarias: 5.700 participantes según Delegación del Gobierno; quejas por los pisos turísticos.
- Valladolid: cerca de 2.000 personas; movilización sin acampada posterior.
Incidentes en la Comunidad Valenciana
En Valencia, las protestas terminaron con cargas policiales después de que parte de la manifestación se desviara hacia el Palacio de las Artes, donde se celebraba un congreso inmobiliario. La Delegación del Gobierno calcula en más de 6.000 los asistentes en la región; la policía informó de cinco arrestos y varios agentes lesionados durante los enfrentamientos.
En la capital se produjo, además, una acampada improvisada en la plaza del Ayuntamiento que prolongó la movilización hasta la noche.
Movilización extendida: del sur al norte
Andalucía registró una importante participación: en Málaga miles de personas recorrieron el centro convocadas por el Sindicato de Inquilinas y organizaciones locales; en Granada las protestas concluyeron con una acampada. En Canarias, la discusión sobre los pisos turísticos y la posibilidad de declarar muchas localidades como zonas tensionadas fue un eje central del discurso de los manifestantes.
En Galicia, la acampada iniciada en Santiago de Compostela continuó y reunió a centenares de personas en la plaza del Obradoiro; los convocantes mantienen la reivindicación de que la vivienda no sea tratada como un negocio. Zaragoza, Castilla-La Mancha y otras capitales también registraron concentraciones y cánticos contra los fondos de inversión inmobiliaria.
Barcelona pospone la marcha por la lluvia
El temporal previsto obligó a suspender la manifestación programada en Barcelona; los organizadores anunciaron el aplazamiento para el próximo lunes en la plaza Urquinaona. Protección Civil había emitido avisos por riesgo de fuertes precipitaciones.
La respuesta política y los próximos pasos
El rechazo parlamentario a los decretos ha encendido la movilización social. La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Valeria Racu, anunció contactos con sindicatos laborales para articular «una huelga general lo antes posible» y recuperar esta herramienta de presión. Recordó además que la última huelga general de gran alcance se celebró en 2012 en respuesta a recortes durante la crisis.
Desde Moncloa, fuentes gubernamentales señalaron que la situación obliga a reflexionar sobre la próxima agenda política; en este contexto, el debate público sobre vivienda y desahucios podría condicionar decisiones electorales inmediatas.
La jornada termina con el movimiento por la vivienda en plena expansión: acampadas, convocatorias en múltiples ciudades y la promesa de nuevas acciones que mantendrán el tema en la agenda pública durante los próximos días.












