Pablo Sáinz-Villegas: revalora el campo y las tradiciones como el verdadero lujo actual

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Pablo Sáinz-Villegas, concertista riojano establecido en Miami, vuelve a su tierra este mayo para dirigir La Rioja Festival: un proyecto que combina conciertos, patrimonio y turismo cultural en varios pueblos de la región. Su agenda refleja una vida en movimiento —cerca de un cuarto del año en el aire— y una misión clara: llevar la guitarra clásica a públicos diversos y recuperar espacios vivenciales alrededor de la música.

Viajero incansable, Sáinz-Villegas calcula alrededor de 80 vuelos al año, y mantiene una vida profesional organizada en torno a una guitarra que considera extensión de su cuerpo. El instrumento que suele usar fue construido en Passau (Alemania) y destaca por una estructura de tapas resonantes que potencia su proyección sonora; una decisión de luthier que rompe con la tradición española y ofrece un timbre singular.

La guitarra como puente cultural

Para el guitarrista, la historia del instrumento explica su poder emocional: una línea que conecta antiguos laúdes persas con la guitarra actual, pasando por sitar y vihuela. Esa trayectoria convierte a la guitarra en un vehículo capaz de unir culturas —y también de acompañar expresiones tan diversas como el tango, la bossa nova o los joropos—. En su discurso recurrente aparece la idea de la música como herramienta de empatía y encuentro.

Su técnica, basada en el uso de cuatro dedos en la mano derecha, crea capas sonoras que muchos oyentes perciben como varias guitarras a la vez. Esa tridimensionalidad es, según él, la sofisticación de la tradición de la guitarra española, difícil de igualar en otros estilos de cuerda pulsada.

De los primeros recitales a los grandes escenarios

Sus primeros pasos en escena ocurrieron muy joven: con seis años recibió una guitarra pequeña y con siete ya tocaba en residencias de ancianos de La Rioja. Aquellas experiencias tempranas le confirmaron que quería compartir música con el público.

Con el tiempo ha escalado a salas como el Carnegie Hall y la Filarmónica de Berlín, pero recuerda con especial intensidad conciertos en contextos menos habituales: un colegio en Tijuana donde la clásica era inédita para los alumnos y la reacción fue de un silencio absoluto, o un estadio en Santiago de Chile donde una canción popular se transformó en un aplauso masivo junto a Plácido Domingo.

Disciplina y ritmo de vida

La formación exigente marcó su rutina: en momentos de estudio intenso llegó a ensayar entre ocho y diez horas diarias. Incluso compaginó prácticas matinales con la escuela secundaria, deporte y la vida cotidiana. Hoy, con tantas giras, su trabajo se concentra en aprovechar cada intervalo libre con máxima eficiencia.

El autor también cuenta cómo la práctica afecta físicamente: años de estiramientos y técnica han hecho que su mano izquierda alcance una mayor amplitud, algo que él mismo relaciona con la dedicación sostenida.

La Rioja Festival: música y territorio

Del 14 al 24 de mayo, La Rioja Festival propone once conciertos repartidos por pueblos de la región, sumando música, gastronomía, vino y patrimonio. Bajo la dirección artística de Sáinz-Villegas, el ciclo pretende reivindicar el atractivo del mundo rural como espacio de autenticidad y lujo contemporáneo.

El cartel incluye figuras reconocidas —entre ellas Plácido Domingo, Xabier Anduaga, Sabina Puértolas y Lucero Tena— y busca atraer tanto al público local como a visitantes nacionales e internacionales. El formato combina propuestas de alto nivel artístico con experiencias enoturísticas y patrimoniales, una estrategia con implicaciones económicas y culturales para la comunidad.

  • Fechas: 14–24 de mayo.
  • Formato: 11 conciertos en distintos municipios de La Rioja.
  • Objetivo: unir tradición musical, turismo y desarrollo local.
  • Publicidad internacional: alianzas con agencias y cadenas en Sudamérica.

Influencia del flamenco y colaboraciones

El flamenco aparece en el centro de su enfoque: lo entiende como fuente ineludible de la guitarra española. Señala cómo obras emblemáticas, como el Concierto de Aranjuez, contienen raíces rítmicas y melódicas emparentadas con palos flamencos. Para él, la improvisación y la energía rítmica del flamenco complementan la escritura y la sutileza sonora de la tradición clásica.

En cuanto a colaboraciones, su relación con figuras internacionales ha sido clave. Menciona la correspondencia con John Williams, quien le dedicó piezas y envió una composición titulada «A Prayer for Peace» para él y Yo-Yo Ma —un gesto que subraya las conexiones personales y artísticas que se forjan detrás de los escenarios.

Por qué importa ahora

En un momento en que la recuperación postpandemia y la crisis de los espacios culturales siguen presentes, proyectos como La Rioja Festival tienen un papel concreto: revitalizar pequeñas localidades, generar turismo de calidad y acercar repertorios clásicos a nuevos públicos. Además, la experiencia de Sáinz-Villegas demuestra que la música en vivo sigue siendo un potente motor de cohesión social y bienestar emocional.

Para quienes siguen la escena clásica o gestionan políticas culturales, el festival es un ejemplo de cómo combinar excelencia artística con impacto local. Para el público general, representa la oportunidad de vivir la música en contextos auténticos y accesibles.

En definitiva, la agenda de Sáinz-Villegas —entre giras globales, horas de práctica y dirección artística en su región natal— es un recordatorio de que la música sigue siendo un lenguaje con poder de transformación: emocional, comunitario y económico.

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