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La creciente presencia de animales en los hogares y la complejidad de los conflictos que generan han impulsado una nueva disciplina profesional en España: el peritaje veterinario. Su relevancia práctica y judicial está en aumento, y plataformas especializadas buscan ahora profesionalizar y extender servicios en todo el país.
La medicina veterinaria dejó de ser exclusivamente oficio de granja hace siglos, pero como ciencia y como cuerpo profesional su estructura moderna es más reciente. Desde la apertura de la primera escuela veterinaria europea en Lyon en el siglo XVIII hasta hitos académicos en España en la segunda mitad del siglo XX, la disciplina ha ampliado su radio de acción y su impacto en la salud pública.
¿Qué es y por qué importa hoy?
El peritaje veterinario traslada la evidencia técnica al ámbito legal y administrativo: un profesional evalúa de forma independiente daños, procedimientos o situaciones en las que intervienen animales y ofrece un informe que sirve a jueces, abogados, aseguradoras y particulares. Su presencia es cada vez más frecuente en disputas por negligencias clínicas, siniestros de tráfico, reclamos de seguros, denuncias por maltrato o incluso en procesos de separación donde se debate la custodia de animales.
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Esto importa ahora porque la naturaleza de esas reclamaciones ha cambiado: los animales no solo son producción o herramientas de trabajo, sino miembros del entorno familiar y, por tanto, sujetos de consecuencias legales y emocionales. A la vez, la legislación y las demandas sociales evolucionan con rapidez, lo que exige profesionales formados y estructuras capaces de dar respuesta técnica y procesal.
Perivet: una respuesta organizativa
En este contexto surge Perivet, impulsada por la directora general del Grupo PROMEDE, Paloma Isasia Infante, como una plataforma que agrupa criterios técnicos, experiencia y procedimientos para ofrecer peritajes especializados. Según sus promotores, la plataforma pretende facilitar informes sólidos y accesibles que ayuden a resolver conflictos de manera más ágil y fundada.
Además de la actividad pericial, Perivet ha apostado por la formación: el pasado 30 de enero se lanzó un Diploma de Experto Universitario en Pericia Veterinaria junto con la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Camilo José Cela, una apuesta por crear una red de peritos con alcance nacional.
Ámbitos de actuación y beneficios
Los peritos veterinarios desempeñan un papel técnico en múltiples escenarios. Su intervención no solo reduce incertidumbre, sino que también facilita acuerdos extrajudiciales y aporta transparencia en procesos complejos.
- Valoraciones de supuesta mala praxis veterinaria y determinación de responsabilidades.
- Peritaciones tras accidentes de tráfico o siniestros que afectan a animales.
- Detección y documentación de posibles casos de maltrato y su valor probatorio.
- Tasaciones de animales y de producciones (leche, carne, huevos, miel) y evaluación de la calidad alimentaria.
- Apoyo técnico en disputas civiles (divorcios, herencias) que involucran a mascotas o animales de compañía.
| Situación | Qué aporta el perito | Resultado posible |
|---|---|---|
| Presunta mala praxis clínica | Informe técnico sobre procedimientos y protocolos seguidos | Claridad para valorar responsabilidad y evitar litigios prolongados |
| Accidente de tráfico con animal | Evaluación de lesión y certificación de causas | Base objetiva para reclamaciones a aseguradoras |
| Conflicto por custodia en divorcio | Valoración del bienestar y necesidades del animal | Información que facilita acuerdos equitativos |
Colaboración interdisciplinar y garantías
La práctica pericial exige coordinación entre equipos administrativos, peritos y asesores legales. El resultado útil depende tanto de la imparcialidad técnica como de la capacidad de integrar criterios jurídicos y pruebas documentales. En este sentido, las buenas prácticas recomiendan que el perito actúe con independencia, ofreciendo dictámenes comprensibles y trazables.
También es clave la especialización: la diversificación por especies y áreas —sanidad pública, fauna silvestre, producción agroalimentaria, bienestar animal— permite dictámenes más precisos y adaptados a cada caso.
Desafíos normativos y propuestas
Expertos en el sector observan que, aunque la legislación sobre bienestar animal ha avanzado, falta todavía ajustar recursos y estructuras para aplicarla con eficacia. Un planteamiento recurrente es incorporar la figura del veterinario forense en equipos de apoyo judicial, tal y como existen los médicos forenses en causas humanas. Ese perfil resultaría especialmente valioso en investigaciones de maltrato y en casos que requieren conocimientos técnicos profundos sobre biología animal y prácticas veterinarias.
La mejora normativa no solo facilitaría la resolución de conflictos, sino que contribuiría a proteger la salud pública y la seguridad alimentaria cuando los peritajes afectan a productos destinados a consumo.
En definitiva, la profesionalización del peritaje veterinario busca llenar un vacío entre el conocimiento técnico y las necesidades del sistema judicial y de resolución alternativa de conflictos, con el objetivo de dar respuestas rápidas, fiables y adaptadas a una sociedad donde los animales ocupan un lugar cada vez más central.












