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El 18 de marzo de 2026, en Granada, el escritor Lorenzo Silva presentó su nueva novela sobre el general Miguel Campins, una figura militar ejecutada en 1936 cuya biografía reabre preguntas sobre la memoria, la justicia histórica y las decisiones individuales en tiempos de guerra. La obra recupera archivos y voz familiar para reconstruir una trayectoria que, según Silva, permite mirar la Guerra Civil desde la complejidad humana y no desde etiquetas ideológicas.
Campins, nacido en Alcoy en 1880, se convirtió en protagonista de una historia que Silva describe como simultáneamente paralela y opuesta a la de Francisco Franco: carreras que transitan caminos próximos pero con destinos dispares. La novela, publicada por Destino y presentada en marzo, es el resultado de años de investigación y del contacto directo del autor con la descendencia del militar.
Un relato entre documentación y memoria familiar
Silva aborda la biografía de Campins con la metodología de un narrador: trata documentos, testimonios y recuerdos como materia literaria, sin pretender sustituir al historiador. Parte del material procede de archivos militares, pero muchas escenas íntimas —el noviazgo con su esposa, la voz de la viuda Lolita— han llegado por vía oral a través de la nieta, Concepción.
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El autor sostiene que esa mezcla permite reconstruir peripecias que funcionan en clave narrativa y, al mismo tiempo, respetan lo demostrable. La novela recoge episodios verídicos que, en su exposición, adquieren una fuerza dramática propia: la defensa en consejo de guerra, la soledad del protagonista, y la tensión entre deber y conciencia en los primeros días del levantamiento de julio de 1936.
Soledad, lealtad y responsabilidades
El título, Con nadie, alude a varias formas de aislamiento: la soledad moral del oficial que decide no adherirse al golpe, su aislamiento frente al poder y la condición personal de quien vive y crea en solitario. Silva traza esa soledad desde la infancia de Campins —huérfano y enviado a un internado— hasta su muerte.
Para el autor, el verdadero heroísmo no se mide solo por actos bélicos; también lo constituyen los gestos destinados a preservar vidas ajenas. Campins, aunque tomó decisiones controvertidas durante sus campañas, buscó en distintos momentos reducir el daño y proteger a su familia cuando la guerra estalló.
Paralelismos que invitan a la reflexión
La novela subraya coincidencias sorprendentes: encuentros temporales con figuras como Lorca o la proximidad con la trayectoria de Franco; Silva las considera llamativas, hasta el punto de hallar simetrías en fechas y destinos. Pero evita convertir la obra en un juicio simplista: su interés es mostrar la ambigüedad humana dentro de un conflicto que todavía pesa en la vida pública.
- Fecha clave: Campins nació el 18 de marzo de 1880; la presentación del libro tuvo lugar el 18 de marzo de 2026.
- Ejecutado: Fue fusilado el 16 de agosto de 1936 en Sevilla, el mismo día en que Federico García Lorca fue detenido en Granada.
- Enfoque del autor: Un tratamiento documental que busca la intensidad narrativa sin inventar hechos esenciales.
- Fuentes femeninas: La memoria de la viuda Lolita es un pilar de la reconstrucción íntima.
- Relevancia legal: La ley de memoria histórica modifica la percepción jurídica de casos como el de Campins, restituyendo la presunción de inocencia frente a la amnistía anterior.
Memoria histórica y consecuencias prácticas
Silva reivindica que la legislación vigente sobre memoria histórica ofrece un marco distinto al de la amnistía posterior a la guerra: sin esa ley, figuras como Campins y otro militar citado por el autor, Aranguren, habrían permanecido como «delincuentes amnistiados» en los registros oficiales. Ahora, apunta Silva, su tratamiento jurídico y simbólico cambia porque la presunción de inocencia se respeta y se recupera una mirada más crítica sobre procesos sumarísimos.
En términos periodísticos y sociales, la novela vuelve a colocar en el debate público preguntas sobre cómo se escribe la historia, qué voces tienen prioridad y de qué manera los relatos personales ayudan a deshacer binarismos políticos.
La generación de relatos individuales
Silva advierte contra la tentación de usar la Guerra Civil como arma retórica: su apuesta es otra. Prefiere centrarse en historias concretas que enseñen la complejidad humana, donde los actos buenos y malos conviven en una misma biografía. Esa mirada evita la glorificación o la demonización automática y muestra que, incluso en la contienda, las decisiones podían nacer de la lealtad a la propia conciencia.
Además, la inclusión de testimonios femeninos —cartas privadas, recuerdos de familiares— aporta un contrapunto esencial en un entorno militarizado donde las voces de las mujeres quedaron fuera de los archivos oficiales.
Autor y próximo proyecto
Lorenzo Silva (Madrid, 1966), conocido por sus novelas con los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro y por su interés en la guerra de África, firma con Con nadie su libro número 89. Tras un año personalmente difícil, ha moderado su ritmo de trabajo y concentra ahora su tiempo en la investigación. Entre sus planes figura una obra sobre un personaje del siglo XVI, Francisco de Vitoria, cuya biografía empieza a perfilar.
Para Silva, investigar le resulta tan gratificante como escribir: combina lo documental con la exigencia narrativa para poner en orden vidas que, de otro modo, quedarían en el silencio.
La novela obliga a repensar cómo la historia reciente sigue condicionando debates públicos y decisiones personales; al leerla, el lector encuentra menos certezas absolutas y más preguntas sobre responsabilidad, lealtad y el precio de vivir «con nadie».












