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Cuando empezó a escribir su libro a principios del verano de 2025, el catedrático Jose Antonio Gurpegui ya intuyó que el tablero internacional estaba a punto de cambiar de forma abrupta. Su ensayo, publicado recientemente, conecta las piezas de una serie de crisis —desde la masacre en Gaza hasta la llamada Operación Maduro en Venezuela— y ofrece una lectura que sitúa el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán en el centro de esa transformación.
Gurpegui, director del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares y especialista en estudios norteamericanos, plantea que el actual enfrentamiento con Irán responde en gran medida a una estrategia impulsada por Israel, y que la administración de Donald Trump ha terminado por sumarse a esa dinámica, con resultados inesperados y contraproducentes.
Una guerra con prioridades distintas
Para el autor, la Casa Blanca no tenía un interés estratégico real en provocar un conflicto abierto contra Teherán: según su lectura, ni la amenaza nuclear ni la amenaza terrorista justificaban una intervención masiva. En cambio, desde la perspectiva israelí el choque sí responde a una lógica de supervivencia. Gurpegui recuerda documentos y análisis de expertos que, en su opinión, desmienten la existencia de un peligro inmediato que obligara a Washington a escalar militarmente.
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La explicación que ofrece el libro combina motivaciones ideológicas y oportunidades políticas: Netanyahu habría visto, a comienzos de 2026, una coyuntura propicia para debilitar el régimen iraní, supervisada por protestas internas que atravesaron capas sociales hasta llegar a comerciantes y clases tradicionales que antaño apoyaban al poder clerical.
Ese debilitamiento interno, sumado a un escenario internacional en el que Rusia y China estaban ocupados en otros frentes, habría creado lo que Gurpegui describe como una «ventana» para actuar. El resultado, insiste, ha sido una escalada que no ha salido como esperaba la administración Trump: costos económicos y políticos que el presidente no había anticipado.
- Impacto económico: la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz ha tensionado los mercados energéticos y disparado precios.
- Balance político: Netanyahu sale reforzado en términos de popularidad; Trump, a la inversa, sufre desgaste.
- Riesgos regionales: las redes de apoyo iraní a grupos como Hezbolá o Hamas complican cualquier salida rápida al conflicto.
Ormuz: un efecto global
Gurpegui subraya que, aunque sólo una fracción del petróleo que consume EE. UU. pasó por el estrecho en 2024, el bloqueo ha tenido un efecto desestabilizador de alcance mundial. Lo que parecía un riesgo regional se ha traducido en un «efecto mariposa» que ha afectado no solo al crudo, sino también al gas y a sectores vinculados, como los fertilizantes.
Desde la óptica política estadounidense, esa presión económica complica la posición de Trump en casa y aumenta su urgencia por alcanzar algún tipo de acuerdo que garantice la reanudación del tráfico marítimo.
Dinámica interna en Irán y cálculo de facciones
Gurpegui apunta a tensiones internas en el poder iraní como una razón para la prolongación del conflicto. Aunque, en teoría, Teherán también estaría interesado en cerrar el capítulo, las distintas facciones —incluidos los sectores más beligerantes— podrían preferir mantener la confrontación a costa del deterioro para la población.
En este juego de intereses, la guerra beneficia de forma directa a Israel —afirma el autor— mientras que la Casa Blanca paga un precio político y económico elevado por alinearse con esa estrategia.
Un nuevo mapa global: China toma la iniciativa
El libro sitúa a China como la potencia llamada a liderar el próximo orden mundial. Gurpegui destaca indicadores económicos y tecnológicos —desde patentes hasta producción de energías limpias— que, según él, favorecen a Pekín. Además, interpreta las recientes reuniones en ciudades como Tianjin como intentos de articular alianzas económicas que recuerdan a carpetas históricas como Bretton Woods.
En esa lectura, China busca un marco propio de cooperación financiera y comercial con países de su influencia —Rusia, India, Irán entre ellos— que erosione el papel central del dólar y los antiguos mecanismos occidentales.
La democracia liberal, dice el autor, ha perdido impulso tras la Guerra Fría; emergen modelos que priorizan la eficacia estatal por encima de ciertas libertades individuales.
Europa: margen estrecho y debate sobre realismo
Gurpegui es tajante: Europa ocupa un papel secundario en las decisiones de potencias como EE. UU. y China. Cita la reacción transatlántica ante declaraciones de líderes europeos que llaman a repensar el papel de la UE en el nuevo contexto, y advierte que la Unión corre el riesgo de quedar desplazada si no adopta unidad y un enfoque más pragmático.
El análisis del autor incluye dos amenazas internas para el continente: un exceso de «buenismo» y la presión sobre el Estado del bienestar, que, en su opinión, están erosionando la clase media y, con ella, la estabilidad política.
India, liderazgo envejecido y lecciones para Occidente
Sobre India, Gurpegui reconoce su potencial pero recuerda que aún necesita consolidar una clase media amplia para completar su transición hacia un liderazgo global. En cuanto a los líderes actuales —Trump, Xi, Putin, Modi, Lula— señala una tendencia: las élites políticas se han prolongado en el poder, lo que puede retrasar el relevo generacional.
La reelección de Trump, según el autor, no es un fenómeno aislado sino un síntoma de cambios sociales profundos en EE. UU.: su base electoral ya sabía qué esperaba del presidente, y eso facilitó su regreso al poder.
Qué importa al ciudadano hoy
La tesis central del libro y de la entrevista es clara: las decisiones tomadas en los pasillos del poder tienen efectos reales y palpables para la sociedad. Precios de la energía, seguridad marítima, migraciones y la orientación del modelo económico global están en juego.
- Subida de precios y mayor volatilidad en mercados energéticos.
- Redefinición de alianzas internacionales y pérdida de influencia europea.
- Mayor protagonismo de marcos económicos alternativos impulsados por China.
Para quienes siguen la actualidad, la lectura de Gurpegui ofrece una guía para interpretar por qué las crisis recientes no son episodios aislados, sino piezas de una reconfiguración más amplia que ya está afectando a la vida cotidiana.












