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Hens presenta Una mudanza, su nuevo álbum tras tres años sin publicar, y lo hace desde un lugar marcado por la nostalgia y la toma de decisiones propias de la adultez. La conversación con PoliticAhora revela por qué este disco interesa ahora: articula inquietudes generacionales —vivienda, empleo, salud mental— y muestra una transformación sonora que sitúa al artista en un punto más estable y reflexivo.
El proyecto reúne 13 canciones en las que el cantante segoviano explora memorias, miedos y pequeñas certezas cotidianas. En la charla, Hens repasa cómo su vida y su música han cambiado: menos caos, más intención y una mirada nueva sobre lo que se deja atrás.
El paso de los años ha borrado la sensación de invulnerabilidad que traía en la veintena. Ahora, explica, las decisiones pesan más: se ve en la letra, en los ritmos y en la manera en que aborda el estudio y los directos. Un seguidor llegó a analizar sus letras con una herramienta de inteligencia artificial y, según el músico, el resultado reforzó lo evidente: el disco orbita entre la nostalgia, la crisis existencial y la etapa adulta.
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Renuncias y certezas
Aceptar que algunos capítulos no volverán le resulta difícil. Ver a amigos casarse o tener hijos le recuerda que la vida cambia de forma irreversible. A esto se suma la presión externa: acceso a la vivienda limitado, salarios estancados y un entorno económico que alimenta la incertidumbre sobre la próxima década.
Frente a ello, Hens trabaja con su psicóloga para anclar su atención en el presente. Ejercicios de respiración y prácticas para reconectar con las sensaciones le ayudan a disfrutar momentos sencillos —un café al sol, una tarde tranquila— en lugar de vivirlos en piloto automático. Confiesa, además, que a veces no recuerda eventos importantes: no por alcohol o excesos, sino por desconexión.
Cambios en el sonido y en la rutina creativa
El giro sonoro del álbum no nació únicamente de un plan premeditado: es mezcla de exploración consciente y de influencias que ha ido acumulando con los años. El resultado tiene menos aspavientos escénicos y un perfil más sobrio, elegante y contenido.
No le agrada escucharse cuando las canciones son muy íntimas; siente cierto rubor al oír esas letras en compañía. Sin embargo, admite que las colaboraciones le ofrecen un respiro—la mayor distancia emocional en la letra reduce la sensación de exponerse.
La relación con la música se cuida para que no se convierta en una rutina agotadora. Hens evita horarios rígidos en el estudio y respeta los propios biorritmos: si no surge nada en varios días, no se obliga; y si la inspiración llega a altas horas, acepta componer fuera de horarios convencionales. Esa flexibilidad, dice, protege la espontaneidad.
- Álbum: Una mudanza — 13 canciones.
- Temas centrales: nostalgia, madurez, incertidumbre económica, salud mental.
- Pistas destacadas: «Aquí estoy yo» (con Rata) —recuerdo—; «Qué voy a hacer con mi vida» —proyección al futuro—.
- Gira: presentación en nueve ciudades con un repertorio mayoritariamente renovado.
Sobre el contenido del disco, Hens señala dos canciones que funcionan como polos: «Aquí estoy yo», junto a Rata, que condensa la melancolía y el cierre de etapas con un tono festivo; y «Qué voy a hacer con mi vida», que enlaza con la incertidumbre y las preguntas sobre el futuro.
En directo, el público encontrará un setlist cambiado: muchas canciones clásicas quedarán fuera para dar paso al nuevo bloque de 13 temas. La apuesta escénica también se ajusta a la nueva sonoridad: menos carreras por el escenario y un planteamiento más contenido que busca subrayar el tono del álbum. No obstante, el artista promete rescatar alguna pieza antigua para quienes le acompañan desde sus primeros pasos.
«Ahora estoy más estable que nunca a nivel de salud mental y de rutina; antes era todo más caótico. He encontrado un poco de paz.»
Hens también reconoce episodios de bloqueo creativo: fases en las que compone pero no se siente satisfecho. Su estrategia ha sido dejar que el proceso ocurra con sus ritmos, permitiéndose días improductivos como parte necesaria del ciclo creativo.
Al preguntarle qué le diría a su yo de hace tres años, la respuesta es sencilla y práctica: disfrutar más del presente y hacer más deporte. Un consejo que resume buena parte del espíritu del álbum: encontrar equilibrio en la cotidianeidad, aunque el futuro siga siendo incierto.
Con Una mudanza, Hens cierra una etapa y expone, con honestidad y sin efectismos, las dudas y certezas de una generación que crece en tensión económica y emocional. El disco llega así como un documento personal que, al mismo tiempo, habla a muchos.












