José Mercé publica ahora un disco que resignifica clásicos populares al lenguaje del cante: un proyecto centrado en la obra de Manuel Alejandro que ya anuncia gira para 2026 y comienzos de 2027. La apuesta recupera melodías muy conocidas, pero las somete a la voz y al pulso flamenco de un artista que ha convertido la tradición en un territorio propio.
En este trabajo —el número 19 de su trayectoria— Mercé interpreta nueve canciones del autor jerezano y las transforma desde su propia expresividad: timbre gaditano, quejío contenido y fraseo de corte clásico. Temas como Se nos rompió el amor, Procuro olvidarte y Soy rebelde aparecen con nuevos matices, pensados más para el teatro que para el plató radiofónico.
La cercanía personal entre ambos artistas es parte del proyecto: nacidos en el mismo barrio de Jerez, comparten recuerdos y convivencias que Mercé admite como motivo emotivo para este homenaje. Manuel Alejandro, nonagenario, participa desde la distancia de la memoria y la autoría que sostiene la selección.
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- Álbum: José Mercé canta a Manuel Alejandro — nueve temas reinterpretados.
- Trayectoria: 19 discos desde su debut en 1968, cuando cantaba en la escolanía de La Merced.
- Colaboraciones clave: Vicente Amigo, Moraíto chico e Isidro Sanlúcar, nombres que marcaron giros importantes en su carrera.
- Gira: prevista durante 2026 y principios de 2027, con el mismo título del disco.
Mercé resume su enfoque en una idea clara: adaptar con respeto. Recuerda que durante los años ochenta el flamenco era un entorno crítico y cerrado, y que su propio camino se abrió cuando aceptó experimentar con sonoridades nuevas. Ese cambio dio lugar a discos como Del amanecer —con Vicente Amigo— y Aire, que, según el artista, fue uno de los discos de flamenco más vendidos.
Sobre la selección de los nueve temas, Mercé explica que eligió piezas que, a su juicio, admitían una lectura flamenca sin perder la esencia original. Cree, además, que algunas canciones llegarán a un público amplio: confía en que una versión de Soy rebelde pueda convertirse en un éxito estival.
En lo estético y en lo conceptual, defiende que el flamenco tiene capacidad para dialogar con géneros diversos siempre que la adaptación respete fondo y forma. No obstante, rechaza lo que considera un uso indiscriminado del término «flamenco» en propuestas que, en su opinión, poco tienen que ver con los palos tradicionales.
La música y el momento
Para Mercé, la música sigue siendo un refugio y un instrumento de bienestar en tiempos convulsos. Cree que escuchar un buen cante actúa como terapia colectiva y personal, y que la transmisión emocional entre artista y público es la prueba tangible de ese valor.
Su postura frente a las corrientes contemporáneas es matizada: escucha a las nuevas generaciones del flamenco y del pop, reconoce talento en artistas como Rosalía —a la que valora por su capacidad y disciplina— pero pide claridad a la hora de definir qué pertenece al flamenco y qué no. Rechaza, en cambio, el reguetón por su forma y por el tipo de mensaje que considera predominante en ese género.
En una anécdota que subraya la proyección internacional del cante, recuerda un viaje a Japón en los años setenta donde comprobó la pasión y el estudio profundo que el público japonés dedica al flamenco: aficionados que llegaban a conocer palos y estilos con un celo sorprendente.
Lo humano detrás del artista
La entrevista también pone en primer plano episodios personales determinantes. La muerte de su hijo en 1994 marcó un antes y un después; la familia y amigos cercanos, en especial Vicente Amigo, fueron decisivos para sostenerle y volver al estudio. Esa red personal es, para él, la definición de la amistad auténtica.
Sobre su vida privada: confiesa ser hogareño, renuncia al divismo y cultiva hábitos sencillos. Sus hijas no siguieron la carrera musical —una es profesora universitaria, la otra dedica su tiempo a la familia— y él se muestra francamente protector: no querría ponerlas en el mismo trance exigente que vive un artista.
En materia de marketing y premios, critica la tendencia a diluir el significado del flamenco bajo etiquetas amplias o mezclas que, en su opinión, confunden al público. Cree que la fusión es positiva cuando suma y respeta, pero rechaza el uso arbitrario del nombre para reconocer trabajos que no responden a los cánones del género.
Sobre su presente artístico, Mercé llega con una mezcla de ilusión y calma profesional: tras seis décadas encima de los escenarios afirma sentirse más motivado que al inicio, con la experiencia que da tranquilidad. Solo confiesa cierto nerviosismo justo antes de salir a escena, el resto lo vive como un privilegio.
Por qué importa ahora
Este disco y la gira son relevantes porque ponen en diálogo dos generaciones de la música popular española: la composición melódica de Manuel Alejandro y el temperamento flamenco de José Mercé. Para el oyente contemporáneo supone una oportunidad para redescubrir canciones familiares desde una mirada sonora distinta y para los seguidores del cante, la confirmación de que el flamenco sigue siendo un lenguaje vivo que puede acoger repertorios amplios sin perder su identidad.
En escena, Mercé propone mantener la raíz pero también abrir ventanas: esa es la promesa que trae consigo su nuevo trabajo y la gira que lo acompañará.
En temas menos musicales, confiesa neutralidad ante la temporada del Real Madrid: prefiere observar y esperar, aunque admite que con la plantilla actual el club debería aspirar a títulos.












