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Tras casi diez años al margen de la televisión, Cristina Lasvignes ha vuelto a la conducción con Vaya Fama en Telecinco, una reaparición que altera la agenda mediática y plantea preguntas sobre la salud de las audiencias y la resiliencia de los presentadores. Su retorno combina experiencia, proyectos empresariales y una relación complicada con las redes sociales, factores que importan hoy en un mercado audiovisual en rápida evolución.
Regreso con cautela
Lasvignes describe su vuelta como una decisión profesional más que económica: después de años enfocada en otros formatos y en su vida personal, el impulso por comunicarse en directo volvió a ser fuerte. No asumió su regreso por impulso; revisó ofertas, rechazó propuestas que no encajaban y aceptó cuando el proyecto le despertó entusiasmo.
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En paralelo, mantiene actividad fuera de la pantalla. Participó en la creación de una productora, ha trabajado en documentales y colabora de forma regular con la fundación Cris, dedicada a la lucha contra el cáncer. Además, su implicación en el mundo hostelero la sitúa hoy como empresaria dentro de un grupo de restauración.
Adaptarse a una industria distinta
La presentadora subraya que la televisión ha cambiado externamente: plataformas de streaming, fragmentación de audiencias y nuevas formas de consumo. Sin embargo, sostiene que la mecánica profesional —el trabajo de producir, conducir y generar contenidos— conserva elementos reconocibles de antes.
Ante audiencias más dispersas, su apuesta pasa por centrarse en la calidad del programa y en mejorar cada emisión, más que en perseguir datos notorios. «Procuro no obsesionarme con los números; me ocupo en ofrecer el mejor producto posible», explica, mostrando una actitud pragmática ante la presión de los índices de audiencia.
La exposición pública y las críticas
La convivencia con los comentarios en internet es quizá lo que más le pesa. Confiesa que algunos reproches le afectan y que evita entrar en los foros y redes cuando puede. Para protegerse, confía en compañeros que filtran las reacciones y le indican cuándo merece la pena revisar la conversación pública.
«Hay cosas que me hacen daño; por eso intento controlarlo y no leer todo», afirma, en referencia a la intensidad de los ataques en línea.
Además, reconoce que revisa sus propios programas en casa para detectar fallos y corregir gestos o tics que pueden distraer al público. Es una práctica de autoevaluación que combina humildad con disciplina profesional.
- Para la audiencia: su regreso ofrece un rostro conocido y experiencia en directo, algo valorado en espacios de entretenimiento en vivo.
- Para la industria: subraya la necesidad de adaptar formatos a audiencias fragmentadas sin renunciar a la producción rigurosa.
- En clave social: pone de nuevo la atención sobre el impacto del odio en redes y la necesidad de mecanismos de protección para profesionales expuestos.
Equilibrio entre proyectos
Compaginar televisión, empresa y compromiso social exige prioridades claras. Ella evita la etiqueta simplificada de «hostelera»: prefiere definirse como empresaria, porque su implicación en la restauración nació como un interés que se profesionalizó. Reconoce que la clave del éxito ha sido rodearse de equipos con experiencia y confianza.
No cree que la pantalla sea un escenario donde reine únicamente el mérito; sí admite que el esfuerzo y la trayectoria suelen tener su recompensa. Para ella, la televisión sigue siendo un oficio al que volver cuando se dan las condiciones adecuadas.
Lo que viene
En lo personal, Lasvignes dice estar recuperando la felicidad que dejó aparcada por un tiempo: la comunicación le ha devuelto energía y sentido. A futuro, pretende seguir combinando sus distintos frentes laborales sin renunciar a los proyectos que considera valiosos.
Su caso habla de algo más amplio: en una era donde la visibilidad puede castigar tanto como premiar, la reinvención profesional exige criterio, protección frente a la hostilidad en línea y una apuesta por contenidos que conecten. El regreso de Lasvignes es, en ese sentido, una pequeña prueba de cómo se reconfigura la comunicación televisiva hoy.












