Desde mañana, los viajeros del AVE, AVLO y los trenes de larga distancia no verán cambiar la política de compensaciones por retrasos, pese a una ley aprobada en noviembre que plantea volver a normas más estrictas. La decisión de Renfe abre una batalla legal y regulatoria que afecta a quien viaja desde este mismo fin de semana.
La norma, incluida en la reciente Ley de Movilidad, fija el 1 de enero de 2026 como fecha para que la operadora recupere compromisos de puntualidad anteriores a las modificaciones de julio de 2024. En la práctica, eso habría supuesto mayores devoluciones para retrasos breves en servicios de alta velocidad y larga distancia.
Renfe, sin embargo, mantendrá su cuadro actual de reembolsos. La compañía argumenta que la ley remite al Ministerio de Transportes la competencia para fijar los compromisos y que, mientras no exista un desarrollo reglamentario claro, su obligación es aplicar las condiciones vigentes.
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El cambio de 2024, que redujo exigencias y alineó las compensaciones con las de operadores privados, se implementó después de un año marcado por averías y obras —entre ellas, incidencias en la entrada en servicio de los Talgo Avril y trabajos en estaciones clave— y supuso un coste elevado para la empresa.
| Situación | Compensación (alta velocidad y larga distancia) |
|---|---|
| Sistema anterior (antes de julio de 2024) | Devolución significativa ante retrasos cortos (por ejemplo, compensaciones desde 15 y 30 minutos) |
| Política actual de Renfe | Compromiso de Puntualidad: reembolso del 50% si el retraso supera 60 min y del 100% si excede 90 min |
| Lo que exige la Ley de Movilidad (a partir del 1 de enero de 2026) | Volver al esquema anterior, con compensaciones por retrasos mucho menores |
Para el usuario la diferencia es clara: bajo el sistema reclamado por la ley, un retraso corto podría dar derecho a una devolución considerable; con la política que seguirá aplicando Renfe, solo los retrasos largos alcanzan reembolsos completos o parciales.
- La compañía sostiene que, sin normativa específica del Ministerio de Transportes, no existe obligación formal de cambiar su régimen de compensaciones.
- Renfe advierte además de un desequilibrio competitivo: otras firmas como Ouigo o Iryo no estarían sometidas a las mismas cargas.
- Fuentes regulatorias señalan que una regulación que discriminara a un operador podría ser impugnada por falta de proporcionalidad.
La CNMC recordó recientemente que cualquier restricción normativa debe perseguir un interés general, ser proporcional y no introducir discriminaciones injustificadas; en ese marco, una exigencia específica para Renfe podría tener dificultades para sostenerse frente a recursos.
En los próximos meses, el desenlace dependerá de si el Ministerio de Transportes concreta el procedimiento para aplicar la ley o si la cuestión termina en los tribunales. Mientras tanto, los viajeros deben consultar las condiciones publicadas por la operadora antes de planificar reclamaciones y conservar los billetes y justificantes en caso de incidencias.












