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El debate sobre la estabilidad del Gobierno de coalición reaparece con fuerza: un columnista de referencia sostiene que la formación Sumar ha quedado reducida a un papel secundario dentro del Ejecutivo y que su presencia no altera la agenda política. Ese diagnóstico, si se confirma, tiene implicaciones directas para la gobernabilidad y para la correlación de fuerzas de cara a las próximas convocatorias electorales.
En una columna reciente, Francisco Marhuenda plantea que Sumar ha funcionado más como un instrumento para ubicar personas en puestos de responsabilidad que como un socio con influencia real en la dirección del país. Según el autor, sus cargos desempeñan roles limitados y rara vez condicionan las decisiones clave del Ejecutivo.
Las principales críticas del columnista
Marhuenda atribuye a la formación liderada por Yolanda Díaz un bajo impacto institucional y una preocupación prioritaria por mantener cargos, antes que por impulsar políticas transformadoras. Entre sus argumentos aparecen los siguientes puntos:
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- Que Sumar actúa más como plataforma de colocación de cuadros que como fuerza política con capacidad de marca.
- Que determinados líderes del espacio progresista muestran resignación ante escándalos, en lugar de priorizar la transparencia o la depuración interna.
- Que la presencia de sensibilidades comunistas dentro del espacio complica la percepción pública y puede generar rechazo electoral.
- Que la alianza del PSOE con fuerzas de izquierdas radicales y con partidos independentistas convierte a la coalición en una excepción en el mapa europeo.
El columnista conecta estas afirmaciones con una lectura más amplia: para él, la izquierda española ha virado hacia posiciones más radicales que, en su opinión, erosionan la centralidad política que permitió décadas de estabilidad tras la Transición.
Economía, política exterior y electorado
Marhuenda también critica la gestión económica y diplomática del Ejecutivo. Atribuye la mejora macroeconómica a la actividad del sector privado y a factores coyunturales, y cuestiona la dirección de la política exterior, que —dice— ha restado peso a España en foros internacionales.
En su interpretación, la estrategia del Gobierno consiste en ganar tiempo hasta las próximas citas electorales mediante políticas de gasto y medidas orientadas a fidelizar a determinados colectivos, lo que, según él, no revertirá la tendencia negativa en encuestas y resultados autonómicos.
Es importante subrayar que estas son valoraciones del columnista y no datos empíricos en sí mismos; su lectura busca explicar por qué, desde su punto de vista, la coyuntura actual favorece al centro derecha ante un electorado descontento con la coalición.
Consecuencias políticas previstas
Según el análisis, si la percepción de irrelevancia de Sumar persiste y la coalición no logra recuperar apoyos, el efecto sería una consolidación del voto en favor del centro derecha. Marhuenda identifica además dificultades internas en la propia izquierda para articular un proyecto homogéneo y competitivo.
Entre las posibles consecuencias que enumera el columnista están:
- Mayor pérdida de apoyo en elecciones autonómicas y municipales.
- Incremento del descrédito público hacia el Ejecutivo por la percepción de ineficacia.
- Oportunidad para la oposición de presentar una alternativa más cohesionada.
El autor reconoce algunas figuras con perfil técnico y experiencia dentro del espacio de la izquierda pero sostiene que, colectivamente, no han conseguido ofrecer una narrativa de gobierno creíble que tranquilice al electorado moderado.
En un cierre que conjuga valoración política e histórica, Marhuenda advierte sobre los riesgos de radicalismos de cualquier signo cuando alcanzan responsabilidades de Estado, y reclama un regreso a políticas de centro como fórmula para garantizar estabilidad institucional y crecimiento sostenido.
Francisco Marhuenda. Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).












